SOLIDARIDAD.

“Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces,  ¿Qué haremos?

Y respondiendo,  les dijo: El que tiene dos túnicas,  de al que no tiene; y el que tiene de comer, haga lo mismo.”

Lucas 3: 10 al 11

Hay dos cosas que sobresalen en el mensaje de Juan el Bautista.

1-Empezaba demandando a los hombres que compartieran lo que tenían con los que no tenían.  Eran un Evangelio social,  que anunciaba que Dios no absolverá  nunca al que está contento de tener de más cuando otro tiene de menos.

2-Mandaba a los hombres, no que dejaran su  trabajo, sino que cumplieran con su trabajo como era debido: que el publicano fuera un buen publicano,  y el soldado un buen soldado.  Lo que Dios manda es que le sirvamos allí donde Él nos ha colocado.

Juan estaba convencido de que donde todos podemos servir mejor a Dios es en nuestro trabajo diario.

Es allí en donde debemos ser solidarios, misericordiosos, compasivos, tolerantes, amistosos etc.

El Señor nos invita a cada uno de nosotros (as) a vivir la práctica del Evangelio en nuestra vida diaria

Casi siempre pensamos en la Solidaridad como una actitud que debemos asumir en emergencias y desastres, sin embargo, la Solidaridad es una característica de la sociabilidad que inclina al hombre y la mujer a sentirse unido a sus semejantes y a la cooperación con ellos.

Podemos manifestar esta unión y cooperación, cada vez que procuramos el bienestar de los demás, participando en iniciativas que nos impulsen a servirles, como puede ser la visita a los enfermos en un hospital, haciendo colecta de ropa y alimentos para los más necesitados, en un grupo que imparta educación en comunidades marginadas, colaborando en campañas de limpieza y cuidado de calles, en los momentos que auxiliamos a quienes son víctimas de alguna catástrofe, es decir prestando nuestros servicios en la creación de mejores condiciones de vida.

La Solidaridad es la ayuda mutua que debe existir entre las personas, no porque se le conozca o sean nuestros amigos, simplemente porque todos tenemos el deber de ayudar al prójimo y el derecho a recibir la ayuda de nuestros semejantes.