Mensaje Pastoral – Día del Trabajador

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«Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” 2 Corintios 9:8

Estimados hermanos, hermanas y comunidad amplia de la acción pastoral, social y educacional de nuestro distrito.
Hoy nos toca en forma distinta participar de este día del trabajador y la trabajadora a nivel mundial, fecha a conmemorar por tantos y tantas, trabajadores que han dado su vida para que sea dignificado el trabajo justo, con justa remuneración. En esta lucha recordamos hermanos y hermanas de nuestra Iglesia metodista que, sin temor ni contradicción a su fe, han podido liderar las luchas sindicales especialmente en esta zona en forma histórica, que ha identificado el carisma del liderazgo metodista histórico.
Por lo anterior, como metodistas no estamos ajeno a conmemorar y celebrar este día, en un contexto muy difícil, como tantos que han vivido los trabajadores especialmente en esta región. La pandemia y la crisis social está golpeando dramáticamente   nuestra sociedad y seguramente muchos hermanos y hermanas, sus familiares, vecinos, se verán enfrentados a la falta de trabajo, al despido injusto muchas veces, lo que va trayendo consecuencias en la economía familiar. Por ello este saludo es para fortalecernos mutuamente como hermanos y hermanas, trabajadores y trabajadoras, que laboran tanto en las distintas instancias de la iglesia, colegios, organismos sociales, labor espiritual y trabajos en general. Para que, en estos tiempos, afirmemos nuestra tradición histórica Metodista, de abogar por la dignidad, la justicia y la solidaridad para todos los trabajadores y trabajadoras.
Saludamos con especial afecto a nuestros hermanos y hermanas, del área de la salud, aseo domiciliario y otras áreas sensibles de la sociedad, que en el contexto de la pandemia han tenido que extremar su labor y su entrega, para el bien de toda la sociedad. Sabemos por los acontecimientos que se han estado viviendo en nuestro país y el mundo, se viven tiempos difíciles, pero también sabemos que en todo tiempo la misericordia de nuestro Dios será la fortaleza para su pueblo.

Rvda. Alejandra Romero Sanzana – Superintendente Distrito Concepción                                                           

Hechos 20:24 - Versículo de la Biblia del día - DailyVerses.net

MENSAJE PASCUA – DISTRITO CONCEPCIÓN

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REFLEXIÓN MATEO 28 DEL 1 AL 10

Les saludo a todos y todas en el nombre del Cristo Resucitado, que hoy nos acompañe para que podamos celebrar juntos y juntas la fiesta de la vida, ¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado!
Hoy en medio de todo lo que estamos viviendo tenemos que celebrar pues esto es el fundamento de nuestra fe, Él Señor ha resucitado. Hemos ya pasado casi un mes en casa en donde hemos tenido la oportunidad de compartir más en familia, leer, orar, ayunar y reflexionar en lo que pasa a nuestro alrededor y nuestras propias vidas.


¿Cómo nos vamos a enfrentar al Cristo Resucitado en medio de lo que estamos viviendo?
¿Cuál será ahora nuestro compromiso, responsabilidad, nuestra vida a partir del Resucitado?

Creo profundamente que también hoy debemos resucitar nuestra fe, nuestra espiritualidad, nuestros deberes frente a la sociedad, nuestro ser comunidad de fe en medio de estos tiempos. Volver a creer, anunciar al Cristo Glorioso que trasforma vidas y que hoy nos permite estar unidos como distrito participando de este culto celebrativo.
El Cristo Resucitado esta con su pueblo es una gran ventaja que tenemos, por lo tanto, hay que actuar, acompañar, ayudar, orientar, anunciar esta bella noticia que ha llegado, este Jesús que ha Resucitado y eso produce fe para seguir la caminata de la vida.
El texto leído nos relata sobre el gran acontecimiento de la Resurrección y la oportunidad que tuvieron dos mujeres valientes las cuales estuvieron cerca con Jesús ese día de la crucifixión, ellas llegan muy temprano a ver el sepulcro, pero se encuentra con una gran sorpresa: la tumba estaba vacía y el ángel anunciando la noticia, diciendo que a quien busca ya no está allí, sino que ha Resucitado.
El ángel que anuncia la buena noticia de la resurrección a las mujeres les dio desafíos que eran urgente de cumplir.
1) Creer. En esta gran realidad que hoy ellas estaban admirando, deben creer en estas promesas que se habían anunciado antes, ya en el Antiguo Testamento. deben creer para luego alegrarse e ir a Galilea a entregar el anuncio. El creer es vivir, practicar, anunciar la palabra, creer en los anuncios proféticos del Antiguo Testamento. Un creer con movimiento, actuar, activo, dinámico, creativo, un creer con responsabilidad.
2) Anunciar. Ellas deben ir con gozo anunciar lo que ha sucedido, el Señor ha resucitado y eso cambia la vida, cambio la dirección de las cosas y los discípulos no pueden seguir encerrados, sino que deben apropiarse de este gran anuncio: Jesús el Señor ha vencido la muerte y ha resucitado.
3) Regocijarse. Deben ir a Galilea con alegría, esperanza, gozo anunciar la buena noticia de Salvación, ya no hay que temer, el Resucitado está ahora presente. Vayan a Galilea y den la buena noticia, pues allí estaré, esperando. Ir a Galilea es donde están los necesitados, los oprimidos, los que no tienen esperanza, ir donde está el dolor. Como Iglesia debemos prepararnos para el desafío que después de este tiempo de cuarentena viene. Cuando se revelen las consecuencias que está provocando este duro tiempo en toda la sociedad, en especial en los más humildes.
Decía al principio que hemos estado ya casi un mes en casa, en donde hemos podido compartir más con la familia, más tiempo para leer, orar, ayunar, meditar en torno a lo que pasa a nuestro alrededor y en nuestras propias vidas. Que en medio de la crisis sanitaria que vivimos, debemos celebrar al Cristo Resucitado que hoy nos acompaña.
También que debemos resucitar nuestra fe, ¿en qué sentido? El llamado que hace el ángel a las mujeres también es para cada uno de nosotros y nosotras. Resucitar nuestra vida. Creer en este anuncio, y este creer debe manifestarse en un actuar concreto en nuestro diario vivir. Creer plenamente en su palabra y actuar. Creer lleva responsabilidad, creer conlleva compromiso en todas las áreas de nuestra vida, un creer que anuncie al Resucitado hoy en medio de la crisis. La Resurrección de Jesús es el fundamento de nuestra fe, es la base del testimonio de la iglesia presente en la sociedad.
La Resurrección de Jesús tiene que motivarnos actuar en este escenario que hoy estamos viviendo. Si creemos en el Resucitado entonces tenemos que anunciarlo con regocijo, alegría, esperanza. Un anuncio responsable, la persona que ha encontrado al Señor Resucitado recibe el gran privilegio de vivir para siempre el gozo de su presencia, el gozo de anunciar con su testimonio que Cristo ha resucitado en su vida.
Hermanos y Hermanas, pastores, pastoras en este tiempo debemos mirarnos y ver cómo estamos, si hemos estado con miedo, con dudas, etc. y pedirle al Señor fortaleza, sabiduría, paz en medio de estos tiempos, pedir perdón si no hemos sido luz en medio de las tinieblas, si nuestro proceder diario no ha sido de bendición, si hemos dañado a nuestro prójimo con palabras, acciones, si no hemos anunciado con fe, gozo, la alegría de la resurrección.

Es un tiempo de Resucitar nuestras propias vidas y un volver a creer, anunciar y regocijarnos en el Señor Resucitado.
¡Cristo ha resucitado verdaderamente ha resucitado!

Rvda. Alejandra Romero Sanzana
Superintendente Distrito Concepción

Mensaje Pastoral 22 Marzo – Superintendente

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IGLESIA METODISTA DE CHILE DISTRITO CONCEPCIÓN

Apreciado Pastores, Pastoras, Hermanos y Hermanas

Le saludo a cada uno y una de ustedes y deseo que la paz de Dios gobierne sus vidas.

Una vez más nos encontramos en situación de Crisis. Primero fue el estallido social que nos involucra a todos/as y hoy el Coronavirus nos tiene en casa, pero en reflexión, oración, ayuno, lectura de la palabra, etc. Es un tiempo en donde tenemos que acercarnos más al Señor, que todo lo puede; es tiempo de búsqueda más intensa, un tiempo de mirarnos, vernos como familia, y preguntarnos ¿Cómo estamos? ¿Cuánto nos conocemos? Pues la vida antes del Coronavirus era más rápida, íbamos de un lugar a otro, algunos con horas extras para aumentar sus ingresos, otros viajando, etc. Pero sin poder disfrutar a sus familias. Los que tienen hijos/as pequeños/as cuando llegan de sus trabajos, cansados, agobiados, ellos y ellas están durmiendo y no hay tiempo de compartir en familia. Muchos dejan el fin de semana para salir con la familia olvidando ir al templo para adorar, dar gracias, escuchar la palabra, orar juntos como comunidad de fe.

Pero hoy tenemos que quedarnos en casa, es por eso que debemos aprovechar en medio de todo lo que pasa, buscar al Señor mientras pueda ser hallado. Compartir más, leer, orar, conversar y aprender. Revisar nuestras vidas y pedir perdón si no hemos sido cuidadoso en administrar nuestro tiempo, dones, capacidades que Dios nos ha regalado por misericordia. Pedir perdón si no hemos atendido al desvalido, al necesitado, al más pequeño. Volver a confiar plenamente en el Dios de la creación, el Dios misericordioso, el Dios que dio su único hijo Unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda más tenga vida eterna.

Hoy estamos en el 4to domingo de cuaresma, en donde meditamos sobre la vida, pasión, muertes y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Hoy tenemos 4 textos para la reflexión.

Oseas 5: 5- 6
El profeta Oseas describe las condiciones sociales de la época, si logramos leer todo el libro nos daremos cuenta de ello. Describe a líderes corruptos, inestable vida familiar, extendida inmoralidad, odio de clases y pobreza. Aunque la gente continuaba rindiendo culto a Jehová, la idolatría recibía cada día más aceptación, y los sacerdotes no guiaban al pueblo por las sendas de justicia. Pese a lo oscuro de aquellos días, Oseas hizo surgir la esperanza de que el pueblo retornaría a Dios.
El profeta Oseas critica la infidelidad del pueblo, porque se aferra a su soberbia y bienes (ganado, cabras, etc) y no busca principalmente el espíritu de Dios para que los guie y los proteja. Tenemos que tener una total confianza y dependencia de Dios en medios de estos tiempos. Estamos llamados a demostrar, a través de nuestras actitudes y acciones, el amor de Dios en Cristo a un mundo que busca a ciegas las señales de un amor autentico. También que los demás vean que tenemos total confianza en nuestro Dios.

Salmo 43
Busca alentarnos para no decaer frente a las amenazas de muerte y confiar con pleno gozo.

Romanos 8:1-10
Si andamos en el espíritu de Dios y estamos ocupados en hacer su voluntad tenemos la seguridad de la eternidad de nuestra vida. Por ello somos llamados a provocar esperanza al que no la tiene, para que la busque en Cristo que venció la Muerte.

Mateo 20:20-28
Jesús nos enseña que la mayor grandeza de una persona es servir a los demás y no buscar puestos de privilegio para ser servidos. Hoy como cristianos y cristianas estamos llamado a que en medio de lo que estamos viviendo, podamos reflexionar en cómo hemos estado viviendo nuestra fe en bien de nuestro prójimo. Un llamado a corregir prácticas y actitudes que nos alejan de lo que Jesús quiere de su Iglesia. Hoy es un tiempo para no seguir aferrado a nuestros bienes, orgullo, soberbia, sino que buscar servir a los demás.

Que el Señor de la vida nos acompañe y rogar por una sociedad que cambie su manera de pensar y actuar. Rogar por nosotros mismo para que seamos lumbreras en el camino, voz profética y orientadora para un mundo mejor.

Reciban un abrazo Pastoral

Rvda. Alejandra Romero Sanzana Superintendenta

22 de marzo de 2020

COMPROMETIDOS CON EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA